2030

 

 Sonó el despertador  comenzando una nueva jornada de trabajo. Isaac abrió los ojos, retiró bruscamente la sábana que cubría su cuerpo y se incorporó. Aunque olía a café recién hecho esperó unos minutos sentado sobre la cama. 

 Oyó unos pasos que salían de la cocina seguidos de una puerta que se cerraba. Entonces, salió de la habitación, recorrió el pasillo y entró en la cocina. Llenó una taza de café y echó un vistazo al único canal de youtube. La noticia del día era la nueva prórroga del “Estado de Pánico”. El presidente del gobierno, miembro del Partido Sanitario, un hombre ciego y sordo, anunciaba las nuevas prohibiciones con suaves movimientos de manos. Hacía ya diez años que se había prohibido hablar emitiendo sonidos. Aseguraban los expertos que entre vocales y consonantes se escondía el bicho  perpetuandose la epidemia. 

Miró por la ventana viendo lo mismo de siempre, la calle vacía. Monotonía interrumpida sólo una vez, hace unos pocos años, cuando la policía sanitaria se llevó a un pobre hombre que hablaba mientras dormía. En un acto de civismo, su hijo fue el que alertó del peligro a las eficaces autoridades sanitarias. 

Isaac se retiró la mascarilla de nariz y boca y sorbió el café con una pajita diseñada por Ruiz de la Prada. Cuando terminó el café salió de la cocina en dirección al baño. En la ducha abrió el grifo del gel hidro-alcohólico. Pasados unos largos minutos se encontraba ya en su habitación, delante de una pantalla, en un día de esos en los que la pereza junto a los viejos recuerdos le asediaban.

 Sonó un timbre y se paró a escuchar cualquier mínimo ruido de la puerta contigua.  Pasó el tiempo... Silencio. Se levantó seguro de no cruzarse con su hijo por el pasillo y se encaminó hacia la entrada. Miró por la mirilla, no vio a nadie, abrió la puerta. Allí, como cada mes, en el suelo, se encontraban dos cajas de cartón cerradas enviadas por el Ministerio de la Solidaridad. En una se podía leer “comida para humanos”, la otra, con un tamaño visiblemente superior, una pegatina informaba del contenido, “medicamentos”. 

Entró las cajas en casa. Volvió a su refugio. La pantalla iluminaba su inexpresivo rostro mientras  un flujo de  recuerdos lentamente danzaban por su mente. 

Retrocediendo en el tiempo podía llegar de forma clara al último instante que compartió con Esperanza. Era una tarde de octubre. Como en innumerables ocasiones desde marzo de aquel año estaban discutiendo. 

En ese momento tocaba el tema de Suecia (de nuevo). En plena “segunda ola” nacional Esperanza reflexionaba sobre los datos suecos. Por lo visto, el número de muertes entre julio y septiembre había sido un 2% menor que los cinco años anteriores sin pandemia. En Estocolmo la tasa de mortalidad había sido un 8% menor. El mes de septiembre había sido el mes con menos mortalidad de toda la historia de Suecia desde que se llevaba esta contabilidad. Las personas mayores comenzaban a hacer vida normal, etc. etc. Que algo estaban haciendo bien los suecos o mal las autoridades sanitarias nacionales.

 

Como en otras ocasiones Isaac contestó con desdén: no sabes de lo que hablas. 

Esperanza salió de la casa indignada dando un portazo. A las pocas horas Isaac recibía una llamada de un hospital. Esperanza había fallecido tras ser atropellada por un camión de productos sanitarios. A los pocos días recibió otra llamada desde el hospital. Una persona le decía que Esperanza había muerto de COVID-19. 

Se quedó ensimismado un largo rato. Un ruido le trajo al presente. De pronto pensó: puñetera negacionista! 

Engulló un par de pastillas de Levomepromazina 100 mg, su mejor amiga, y empezó a aporrear el teclado.



Actualización a 3 de noviembre 2020:

Comentarios

  1. Esperemos que tu relato se quede en mera ficción. Sin ánimo de ofender me ha producido el mismo mal rollo que tuve ayer durante todo el día. La atmósfera que emana es tan asfixiante como la situación surrealista que nos está tocando vivir. De verdad está ocurriendo todo esto ? Qué gran momento se está perdiendo Kafka !!!

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    1. Hola, gracias por el comentario. La verdad, es que dentro de la situación que estamos viviendo donde sólo falta que el BOE publique la nueva "Carta del Lavoro" no tenía intención de hacer un relato mal rollo, sino de tratar de reflejar el esperpento que estamos viviendo con algo de humor (negro). Sobre lo que está ocurriendo, pues caminamos desde hace décadas hacia sociedad drogada con drogas legales y con las relaciones sociales rotas. La Pandemia está siendo el gran salto. Un abrazo

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  2. No sé si será bueno o malo, pero me he reido mucho con el relato, que podría perfectamente ser de Asimov o de Bradbury. Hay una realidad muy triste y hay una manera de abordar esa realidad muy demencial. Lo peor es que conocer casos de gente más o menos cercana que lo está pasando mal con la enfermedad hace que, por muchos datos que haya respecto a la incidencia real de este alien terrícola, las precauciones que se toman a nivel personal sean mayores, y por otra parte la duda respecto a cuál es la verdad, que haberla habrála pero es esquiva, mediatizan la vida de todos tanto objetiva como subjetivamente. No todo es negacionismo o pánico, hay un abanico imenso entre medias.

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    1. Gracias por los piropos. Que hay muchas personas pasándolo mal es cierto. Miles de personas que no se han podido despedir de sus seres queridos. Personas mayores con graves deterioros cognitivos o pérdidad de movilidad a las que les han robado años de vida. Una infancia a la que están torturando con medidas absurdas. Personas enfermas que desde marzo no tienen seguimiento médico adecuado, personas en paro, la ruina de familias, de pequeñas empresas,...y prohibiciones que perpetúan el dolor. Que el virus existe no lo niego, que España un país con más mortalidad por habitante que países con sistemas sanitarios menos potentes que el nuestro com Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.., es un hecho. Que estamos a la cabeza de todos los datos negativos entre todos los países de la Tierra es una realidad y que con los criterios del gobierno y oposición la pandemia puede ser interminable, también. Que desde marzo parece que están gestionando pensando más en la vacuna y las farmacéuticas que en las personas también lo pienso. En fin, que no soy negacionista, al contrario soy hiperpandemista. Aquí tenemos dos epidemias al menos, de ellas, la más grave las medidas anti-pandemia. Y tienes razón, no todo es negacionismo o pánico. Si fuera así no escribiría una letra más en este blog.
      Un abrazo

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    2. Claro, si estoy de acuerdo con todo lo que expones, pero me reafirmo en mi comentario, es perfectamente compatible. Un abrazo.

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    3. Aparte de todas esas personas que mencionas, que lo están pasando mal e incluso están muriendo por cosas que nada tienen que ver con esta enfermedad, yo hablo de que cuando ves gente conocida de tu rango de edad pasar de la UCI a estar con 16 horas al día de oxígeno en su casa, te entra no ya el pánico sino la necesidad de extremar la prudencia, y aparcas un poquito tanto la lógica como los datos.

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    4. Espero que respecto a tu amigo todo salga bien

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  3. Sé que todo esto conduce a mucho pesimismo y negatividad. Yo lo veo de otra manera y siento que el gran salto mucha gente lo está dando hacia mejores lugares. Pero la interpretación de la realidad (en este caso un relato) y la imaginación, como las emociones, son libres :)
    Así que aprovechemos cualquier resquicio de libertad, que los están vendiendo caros! Un abrazo. Hasta pronto!

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  4. Gracias por el comentario. De verdad que no era mi intención hacer un relato pesimista. Pero si tratar de mostrar hacia donde conduce el esperpento que estamos viviendo. Nunca me he sentido solo y se que hoy, en octubre, hay muchas personas más libres y con más conciencia que en abril, lo tengo claro.
    Un abrazo

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  5. Pues tienes razón José, tu relato en realidad no es de mal rollo, el mal rollo lo llevo yo dentro desde el domingo por las medidas esperpénticas que toman los lumbreras que nos mandan ( Esta palabra te la copio porqué más explícita no puede ser ) Asi, que simplemente elegí mal momento para leerlo...Que conste que me ENCANTA el humor negro.
    Estoy de acuerdo con UNKNOWN, yo tb lo veo de otra manera la mayoría de las veces, entre otras cosas como una oportunidad para que despertemos.Y efectivamente, como tú bien dices, no estamos sólos...
    Como siempre te doy las gracias por tus escritos, ahora más necesarios que nunca.

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  6. Leyendo el resto de comentarios y tus respuestas, hay una cosa que me chirría, es problema mío y no tuyo, pero me chirría. Dices que hay muchas más personas concienciadas y "libres". He tenido muchas conversaciones interesantes en redes con personas que no piensan como yo pero que son respetuosas a la hora de expresar lo que piensan, y he tenido muchos (más) enfrentamientos (también en redes) con cenutrios y cenutrias de mucho nivel de cenutrismo que esgrimían las palabras "borrego", "oveja", "esclavo", "siervo del gobierno" y otras idioteces con un desparpajo inusitado. Ellos en cambio eran "libres". Sé que tú no usas la palabra en ese sentido, pero a mi modo de ver se ha ensuciado tanto a lo largo de estos meses por boca de negacionistas (esos sí) de todos los palos y ramas conspiranoicas imaginables, que ahora la leo y me parece que veo una bandera ondeando.

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    1. La libertad la entiendo inseparable del conocimiento, por eso digo con "más conciencia". Y en este tiempo he tenido el placer de encontrarme con personas que hace un año no conocía y, que por las cosas estas que estamos viviendo, se preguntan cosas sin llamar borrego a nadie, y con más conciencia del mundo en el que vivimos. Se preguntan cuestiones tan sencillas como por qué las tasas de mortalidad aquí, son superiores desde julio a toda Europa, continúan hoy superiores a toda Europa, siendo el virus el mismo. O si la "salud" está por encima de la libertad.
      O simplemente exigen transparencia: dónde están los informes científicos que justifican todas las prohibiciones, las más estrictas de Europa, en un país que es un record de mortalidad. Es una anécdota pero los datos cuentan cuando se exigen grandes sacrificios a la gente sin ningún resultado: el 22 de octubre moría una persona CON coronavirus en toda Suecia, ¿Cuántas aquí?
      También he tenido la suerte de comprobar que entre mis amigos, entre la gente que quiero hay mucha gente libre. Como tú.

      Para comparar la realidad española con el resto de Europa, muy interesante sigue siendo euromomo:

      https://www.euromomo.eu/graphs-and-maps

      Un saludo

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  7. No tengo muy claro yo eso de que soy libre en cuanto a concienciado, jajaja, bastante menos que tú, de todos modos, por eso agradezco tus posts, te pegas el curro de investigar, masticar, resumir y aportar no sólo datos sino fuentes.

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  8. Libre, libre quiero ser. Quiero ser, quiero ser libre. La sensación de libertad es paradójica. Digo sensación y no "idea", que para tener idea "más vale pensar" y obtener así verdadera conciencia de la libertad de uno. Digo que es paradójica porque cuanto más consciente es uno de que su libertad termina donde ha de respetar la del otro, menos "libre" parece ante los demás; y a la inversa, cuanto menos consciente se es de que la libertad personal no es ese libre albedrío arrollador y desconsiderado, más libre se cree aquel de tener derechos, poder y hacer lo que le venga en gana. Para mandar hay que saber servir. Y no digo de mandar en los demás; hablo de autogobierno y de propósitos que van más allá de uno, una, un@, une, unx………

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    1. Gracias Paco, nunca pensé que un relato sobre el 2030 acabara generando reflexiones sobre la Libertad.
      Un abrazo muy grande.

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