vacunas y controversias II
La verdad es el don más preciado que poseemos. Economiscémosla . La travesía del Pacífico. Mark Twain Allá por el año 1586 a Simón Stevin se le ocurrió que quizás Aristóteles (384a.C-322a.C) pudiera estar en un error cuando dejó por escrito que los cuerpos pesados caen más rápido que los ligeros. A diferencia de la ciencia que le precedió, Stevin no buscó la verdad en los libros ni en los argumentos de autoridad. Rompiendo una tradición milenaria, se atrevió a refutar la “verdad” de Aristóteles y el “consenso científico” mediante un sencillo experimento. Observó si lo dicho por Aristóteles era cierto o no lo era con un simple diseño experimental: tomemos dos balas de plomo, una de ellas diez veces mayor en peso que la otra, que dejamos caer juntas a una altura de treinta pies sobre una plancha u otra cosa que suene con claridad, y se verá que la más ligera no emplea diez veces más tiempo para caer que la pesada, sino que caen con tanta igualda...