la ALQUIMIA de la pandemia


Es verdad, fuera de duda, cierto, auténtico,

que lo superior viene de lo inferior y lo inferior de lo superior.

Hortulano


 Voy a tratar de acercarme a la ciencia oficial española de la pandemia; a ver si entiendo algo sobre este gran misterio que me corroe

Comenzamos en marzo con guantes y hemos acabado en noviembre con mascarilla. Estuvimos encerrados en casa durante tres meses y resulta ahora que donde no se contagia el virus es en la calle. El virus era mortal, muy contagioso, no discriminaba a sus víctimas, y todo el mundo era un posible blanco del coronavirus, pero la mortalidad ha estado muy localizada como vemos en los gráficos:


 Sobre estos pre-juicios el Imperial College de Londres elaboró un modelo matemático sobre la pandemia que predecía, sin vacuna o tratamiento conocidos, entre 50 y 100 millones de muertos si no se tomaban medidas para contener el contagio. El Imperial proponía dos tipos de estrategias no farmacéuticas y también evaluaba su posible eficacia con sus pros y contras.

Son posibles dos estrategias fundamentales: (a) mitigación, que se centra en ralentizar, pero no necesariamente detener la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica mientras se protege a quienes corren mayor riesgo de contraer una enfermedad grave debido a la infección, y (b) supresión, que tiene como objetivo revertir el crecimiento de la epidemia, reduciendo el número de casos a niveles bajos y manteniendo esa situación indefinidamente. Cada política tiene grandes desafíos. Descubrimos que las políticas de mitigación óptimas (que combinan el aislamiento domiciliario de los casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que los casos sospechosos y el distanciamiento social de los ancianos y otras personas con mayor riesgo de enfermedad grave) podrían reducir la demanda máxima de atención médica en 2 / 3 y muertes a la mitad. Sin embargo, la epidemia mitigada resultante probablemente resultaría en cientos de miles de muertes y los sistemas de salud (sobre todo las unidades de cuidados intensivos) se verían abrumados muchas veces.

 El principal desafío de la supresión es que este tipo de paquete de intervención intensiva, o algo equivalentemente efectivo para reducir la transmisión, deberá mantenerse hasta que esté disponible una vacuna (potencialmente 18 meses o más), dado que predecimos que la transmisión se recuperará rápidamente si las intervenciones son relajadas. 

Tanto la mitigación como la supresión conllevaban medidas extraordinarias (incluidas las de control social) justificadas por las previsiones apocalípticas del modelo matemático: cien millones de muertos. Medidas que abarcaban, de un extremo a otro, desde las estrategia medieval española hasta la sueca, sin cierre de escuelas ni confinamiento. El modelo del Imperial y las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se toparon con Suecia, donde no ocurrió el colapso sanitario que anunciaron la OMS y el Imperial, ni se cumplió el pronóstico de los 96.000 fallecidos que anunciaba el modelo matemático del Imperial College, ni la catástrofe humanitaria que anunciara Trump. Cosas de la ciencia.



Imágenes sobre la "distacia social" en Suecia



A casi un año del inicio de la pandemia, no ha ocurrido el juicio final ni la resurrección de los muertos. La magnitud de la mortalidad está muy lejos de los 50-100 millones pronosticados por el Imperial y es inferior a la mortalidad anual provocada por la diarrea. Con datos actualizados a 2017,  murieron en el mundo más de un millón y medio de personas por esta causa, este año volverá a pasar lo mismo y el que viene también. Evitar estas muertes requiere tanta ciencia como agua potable, alcantarillado, sanitarios y poner la vida y la salud por delante de la rentabilidad económica. Una utopía. Es más rentable la fabricación de vacunas para el cólera o la polio.

CIENCIA ESPAÑOLA 

Dicen el ministro de sanidad y Simón el dandy que desde enero estuvieron trabajando en el tema del coronavirus. Que lo de China pintaba mal. De la estrategia española podemos decir que el gobierno español y todos los partidos de la oposición en el parlamento llegaron a un consenso. Escogieron de  todo lo que ofrecía la ciencia el delirante modelo del Imperial, que predecía medio millón de muertos para España, y optaron por la estrategia de la supresión medieval, faltó quemar las casas con enfermos y "asintomáticos" dentro. Hay que recordar que, aunque Illa y Simón el dandy trabajaron mucho desde enero en el tema,  no se dotó a hospitales y centros sanitario, no se reforzaron las plantillas, no se tomó ninguna medida especial con las personas mayores que vivían en residencias, como sacarlas de allí, o dotar a las residencias del personal y material necesario para lo que podía llegar. No se hizo nada a excepción de coordinar con la industria farmacéutica.

El gobierno y los medios de comunicación desviaron nuestra atención hacia los contagios y nos ocultaron el problema de la protección de los grupos vulnerables. Algo lógico si no existen grupos vulnerables. En marzo, según el Ministerio de Sanidad (o muerte) y medios de comunicación, todas las personas teníamos las mismas posibilidades de contagiarnos y morir. El modelo del Imperial presupone una población homogénea donde todas las personas son vulnerables al virus en la misma medida, cosa que evidentemente no es cierta. La supresión, el confinamiento, ha sido una medida general, para todo el mundo, que no ha distinguido entre ricos y pobres, que ha resultado incapaz de proteger a las personas más vulnerables. Toda esta metafísica y falta de rigor ha sido el sustento del confinamiento extremo español. 

En marzo llegaba el confinamiento, la supresión. La medida se tomó, por lo que sabemos, sin ningún informe técnico sobre las más que probables consecuencias negativas en la salud y  vida de las personas más vulnerables. Miles de personas mayores han muerto encerradas y en soledad.

 La estrategia de supresión, como explica el Imperial, consiste en resistir  confinados hasta la llegada de la vacuna.  En abril esta era la evidencia científica sobre la vacuna:

Actualmente, no se autorizan vacunas para ninguno de los otros coronavirus que afectan a los humanos: SARS-CoV-1, MERS-CoV y virus menores del resfriado. Las razones económicas son sin duda un factor importante para la ausencia de estas vacunas, pero el diseño de la vacuna también es un desafío; Las respuestas inmunes a las infecciones naturales por coronavirus pueden ser de corta duración, y algunas vacunas de prueba para el SARS-CoV-1 plantearon preocupaciones de seguridad en modelos animales. Por lo tanto, el desarrollo de una vacuna contra el SARS-CoV-2 puede no ser sencillo. (Editorial del British Medical Journal) 

Sin embargo, para un gobierno y una oposición obsesionados con la "ciencia" y la vacuna, lo que no se había conseguido en una década de investigación era posible en 15 días: la vacuna era la solución. Duque (el astronauta) avanzaba a principios de abril que España tendría un primer candidato a vacuna contra el coronavirus antes del final de ese mes. Seguimos esperando a que nos diga, además del mes, el año de este acontecimiento. También nos tranquilizó afirmando que "En España tenemos un nivel bastante alto, nuestros científicos pueden compararse con los que están en cualquier parte del mundo". Los resultados sin duda le dan la razón. España se encuentra en lo más alto de todos los datos negativos de la pandemia. Todo un éxito.

 

Tienen la suerte nuestras autoridades sanitarias y sus asesores, demostrada su eficacia, de dedicarse a la "salud" ; porque de dedicarse a la construcción de puentes la empresa estaría quebrada y los "expertos" en la cola del SEPE (servicio estatal de empleo). Cosas de la vida.

 En mayo, sin vacuna a la vista, el Estado nos devolvió la libertad de desplazamiento. Entrábamos en una nueva época; sin fallecidos que contar comenzó el recuento de “casos”. 

Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR) 

La técnica RT-PCR ha sido ampliamente utilizada a lo largo de la pandemia COVID-19 con cierta controversia, por su capacidad para detectar RNA viral durante periodos muy largos que no siempre pueden ser relacionados con virus con capacidad infectiva, lo que plantea numerosas dudas a la hora de tomar medidas de salud pública. INFORMACIÓN CIENTÍFICA-TÉCNICA Enfermedad por coronavirus, COVID-19 Actualización, 12 de noviembre 2020 

Desde el inicio de la pandemia tomé la decisión de no seguir a los grandes medios de comunicación. Además de una cuestión de salud mental, el tiempo lo he aprovechado en indagar entre la investigación publicada sobre el COVID-19. Esto incluye los informes técnicos del Ministerio de Sanidad. El párrafo anterior no está sacado de una fuente “negacionista”. Se encuentra en el último informe técnico publicado por el  mismo Ministerio de Sanidad. 

El dos de septiembre el british medical journal (bmj)  publicaba un estudio que concluía que desde el  diagnóstico del COVID-19 hasta que la PCR es negativa la mediana tiene un valor de 30 días. Otros estudios apuntaban, y apuntan, a que las PCR siguen dando positivo durante días con alta carga viral aunque el virus haya perdido su capacidad de infectar.  Otros estudios muestran como las PCR siguen dando positivo en enfermos ya recuperados. Por fin, el 23 de octubre el bmj publicaba un informe técnico que recoge el conocimiento acumulado hasta la actualidad sobre el coronavirus-COVID. Una actualización de toda la investigación recogiendo el “consenso científico”, donde las pruebas PCR se ponían bajo sospecha  por la siguiente razón: 

Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR) pueden detectar el ARN viral del SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior durante una media de 17 días; sin embargo, la detección de ARN viral no necesariamente equivale a infecciosidad, y el cultivo viral de muestras de las vías respiratorias superiores positivas por PCR rara vez ha sido positivo después de nueve días de la enfermedad. 

Si nadie me corrige, ni corrige lo que sabemos hasta este momento, los test PCR pueden dar positivo transcurridos más de 30 días (hasta 90) desde la infección, y sin embargo, a partir del noveno día  sólo detectan fragmentos de virus no viables, incapaces de contagiar nada. Si el propósito es amplificar la pandemia, desde luego, realizar pruebas PCR es una buena idea.  

Aunque la evidencia de la ciencia no española va cuestionando  cada vez  más la validez de las pruebas PCR, a nueve de octubre el Real Decreto 900/2020, por el que el gobierno central declaraba el estado de alarma, volvía a insistir en que los casos positivos son la guía para tomar las medidas de salud pública. Podían existir otros criterios como la ocupación de UCI,s, hospitalizaciones, gravedad de los síntomas en las personas que dan positivo en la prueba, la mortalidad, pero no. El número a contar eran los casos positivos en la prueba PCR. Así se explicaba el Ministerio: 

Si bien es cierto que la incidencia de COVID-19 en un territorio no es el único indicador para valorar el riesgo poblacional y que las propuestas de actuación deben considerar también criterios de transmisión o de capacidad de detección precoz y del sistema asistencial, también es cierto que la incidencia es un indicador prioritario, reconocido y recomendado por organismos internacionales, que permite valorar la efectividad de las medidas de control implementadas 

 En particular, una tasa de incidencia superior a los 500 casos por 100.000 habitantes, que duplica la considerada de alto riesgo, permite establecer un umbral significativamente elevado a partir del cual puede calificarse la situación como extrema, y da perfecta cuenta de la enorme gravedad de la propagación de la enfermedad en las unidades territoriales que la experimentan. A partir de este umbral, resulta imprescindible la adopción con urgencia de medidas de choque dirigidas a tratar de controlar en el menor tiempo posible la situación extrema generada.

No es necesario explicar que el instrumento usado para conocer la incidencia de casos es la PCR. 

El milagro de la Comunidad de Madrid 

En mayo, como en abril, el peligro era el contagio. De nuevo el problema de la protección de los colectivos más vulnerables quedaba aparcado. Había que hacer PCR,s en plan industrial y culpar a la gente joven y a las familias de la incapacidad de las autoridades sanitarias.

El 21 de agosto la Comunidad de Madrid anunciaba un bombardeo de PCRs en los barrios obreros de Madrid y en las ciudades dormitorio del Sur. : 

El consejero de Sanidad anunciaba que “La Comunidad de Madrid continuará la próxima semana con la realización de pruebas PCR a población de colectivos específicos entre los 15 a 49 años. Estas se llevarán a cabo en cuatro distritos de la ciudad de Madrid y en las localidades de Fuenlabrada y Parla, con objeto de detectar precozmente la infección de COVID-19 en población asintomática y cortar las cadenas de transmisión en las zonas con mayor incidencia de casos” 

En septiembre  la prensa recogía los "dramáticos" datos sobre la sitituación sanitaria de la población sospechosa:

 En Usera, el distrito con más contagios de la capital, la región y el país, apenas el 3,2 por ciento de las 1.008 PCR dieron positivo; en Villaverde, el 2,3 por ciento de 1.368 PCR; y en Puente de Vallecas, el 2,65 por ciento de 1.458 PCR. En total, se han detectado más de 200 contagiados asintomáticos....

Y más PCR,s...

Cuantas más PCR,s se hacían lógicamente mayor era el número de casos positivos. Como había más casos se hacían más PCR,s. A base de PCR,s se fue creando un nuevo Wuhan en el sur de Madrid. Creado el Wuhan apareció el salvador. El gobierno de la Comunidad de Madrid limitaba la movilidad en estos barrios obreros y del sur de Madrid por el bien común. Como todas las reglas tienen su excepción; la autoridad político-sanitara permitía salir de las zonas confinadas por motivo de trabajo. Aplicando una rara teoría sobre el contagio. Si vas a trabajar no contagias, ni te contagias.


Estación de Metro de Puente de Vallecas durante el primer día  de confinamiento. Octubre 2020 (¨)

El 9 de octubre aparecía otro salvador, el gobierno central tomaba el control de Madrid, prohibiendo  a madrileñas y madrileños la salida de Madrid capital y de varias poblaciones del sur de Madrid, alegando que la situación estaba descontrolada. Nada cambia, metro y autobuses llenos en las horas punta. El número de casos positivos  PCR estaba por la nubes. En esto de ponerse una medalla, y viendo venir la maniobra del gobierno central, el 5 de octubre el gobierno de la Comunidad de Madrid decide reducir el número de PCR,s.

Hace unos pocos días El informe de Salud Pública publicado por la Comunidad de Madrid reflejaba que en 15 días se han hecho 93.000 pruebas  PCR menos que en la quincena anterior. Menos PCR,s y menos casos. Madrid controla la pandemia.

En los primeros días de noviembre Simón el dandy, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), tenía que reconocer que, con menos PCR,s realizadas, con el transporte público abarrotado en las horas punta y con las terrazas de los bares llenas de gente bebiendo y hablando sin mascarilla,   "En Madrid, la transmisión se ha podido controlar con las medidas que se implementaron. Eso es una muy buena noticia".

Esta es la “ciencia” española sobre la pandemia. Con este criterio para medir la pandemia, tan “científico”, bastaría con dejar de hacer PCRs para acabar con la pandemia. No se a qué están esperando.

Volviendo a la Comunidad de Madrid el "descontrol" de la pandemia ofrecía estos datos:  del Registro General de Registros Civiles y Notarios del Ministerio de Justicia, sabemos que desde el día 11 de mayo hasta el 10 de noviembre, el número de fallecimientos contabilizados está por debajo de la media nacional, siendo un 4,6% mayor respecto a los  valores medios esperados. Cuando comenzaron las  nuevas restricciones el porcentaje todavía era menor. De este exceso de mortalidad, una parte importante no es COVID y de las muertes  con PCRs positivas seguimos sin conocer la causa de la muerte. Si son fallecidos con coronaviros pero por otras causas, sin coronavirus pero con PCR positiva o de COVID-19.

 Las PCR y los diagnósticos sin clínica

 En la semana del 14 al 20 de septiembre fallecía un niño que había dado positivo por covid. Los medios de comunicación no perdieron la oportunidad de aprovecahar el tema del “niño muerto por covid”. A los pocos días, ya no había niño fallecido por COVID. Se trataba de un "error". El niño que padecía de patologías graves murió por estas causas y no por COVID. El error se debía a una PCR positiva y la corrección por el negativo de una PCR posterior. Si el niño hubiera muerto antes de realizarle la PCR negativa hubiera pasado a la lista de fallecidos por COVID. Este caso es una muestra del criterio que sigue Sanidad para diagnosticar la muerte por COVID: positivo en la prueba PCR independientemente de la causa del fallecimiento. 

Desde mayo, cuando no hay fallecidos, hay positivos. De las PCR positivas desconocemos cuántas son en realidad falsos positivos, fragmentos de virus no infecciosos o de otros virus o positivos reales. 

Exceso de mortalidad 

Quizás se pueda plantear que la contabilidad de “casos” es sólo un ritual idiota. Que algo hay que hacer y en algo hay que gastar el dinero público. Pero que los excesos de mortalidad están ahí. Es cierto, España sigue encabezando los rankings de exceso de mortalidad en Europa desde la segunda quincena de julio hasta la actualidad. El país con más restricciones hasta hace unos pocos días y con uno de los peores datos de mortalidad.

 Entre el 20 de Julio y el 10 de noviembre el exceso de mortalidad sobre lo esperado fue del 16%. Han fallecido 18.752 personas más de las esperadas para esta época del año. Si tomamos los datos COVID (11.334 fallecidos) y el exceso de mortalidad, todavía quedarían por explicar 7.418 fallecidos en exceso que no han dado positivo en la prueba PCR. El COVID no explica todo este exceso de fallecimientos.

De los fallecidos con PCR positiva desconocemos la causa real del fallecimiento. Miremos los datos, como los miremos, lo que se puede observar es que, además de desconocer las muertes reales por COVID, desconocemos de qué están muriendo miles de personas sin PCR positiva. Quizás, ¿por las medidas anti-COVID implementadas desde abril, tanto por el gobierno central como por las comunidades autónomas?  Volviendo a los casos, desconocemos el número real de contagiados.

Llegado a este punto, no entiendo nada, de nada. La ciencia oficial española me sigue pareciendo un misterio a la altura de Fulcanelli y sus catedrales góticas. 

Lo que me parece es que la epidemia, si todavía existe, sigue su curso independientemente de las medidas y restricciones a que nos tienen sometidos nuestros gobernantes. Un secuestro que sólo parece tener un final: o nos plegamos “por nuestro bien” al control social, a la mafia farmacéutica y a su pseudociencia o seguimos igual. Viviendo entre restricciones, en la pobreza y tras una mascarilla.

La "nueva" sanidad que nos viene


(¨) Gracias Juanlu por pasarme la foto.

Comentarios

  1. Gracias por el completo, completísimo, análisis/exposición.

    La verdad es que es bastante descorazonador ver que el ser humano es inoperante en su conjunto y relativamente eficiente a título individual (siempre que sea consecuente y solidario). Parece que aún con ciencia, tecnología y modelos de gobernabilidad/coerción aparte, no hayamos evolucionado mucho desde las anteriores pandemias. Decía Schiller que "Todos, considerados uno a uno, somos pasablemente inteligentes y razonables. Juntos ya solo formamos un solo imbécil". Me temo que eso se aplica especialmente a las instituciones (como agregadores de ideologías, intereses o intenciones).

    Cierto es que vivimos en una situación, no ya sanitaria, sino económica y social de "sálvese el que pueda". Y que por más que juego al ajedrez con posibles soluciones (tanto en este tablero como en el de la crisis migratoria) siempre me encuentro con el oponente que hace trampa para echar al otro por lo que hace mal, para aprovecharse de lo bueno que hace el otro, para aprovecharse de lo imponderable para desprestigiar al otro, para arrogarse un criterio y una verdad que desautoriza a cualquier otro... Con lo que me cuesta, cada vez más, poder criticar al gobierno, a la oposición, a los fariseos enmascarillados, a los negacionistas "tirapalante", a los irresponsables con los que me cruzo por la calle... Está en nuestra naturaleza ser así. Y así seremos, me temo, hasta la extinción.

    "Big Science. Hallelujah
    Every man, every man for himself
    Big Science. Hallelujah. Yodellayheehoo"
    que cantaba Laurie Anderson.

    Me la voy a pinchar... y luego "Praying for time" de George MIchael. Abrazos

    http://susfrasedeldia.blogspot.com/2016/11/el-secreto-esta-en-la-masa.html

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    1. Gracias Paco por la reflexión de la que comparto comparto muchas cosas. De la critica a gobiernos y oposiciones, no la puedo dejar de lado. Debería estar agradecido por tener ahora más trabajo, pero no puedo dejar de lado el desastre sanitario que sufrimos desde mayo al margen del virus. El daño que ha hecho el confinamiento. Algún día, dentro de unos años, sabremos lo que realmente ha pasado este 2020. Lo que no me cuadra es que la sexta parte más rica de la humanidad (Europa y EE.UU), con los sistemas sanitarios más potentes, acumulen más de la mitad de los fallecidos de COVID en el mundo. Que además haya tanta diferencia de mortalidad entre unos países de Europa y otros siendo el virus el mismo. No hablemos de la mortalidad en Japón.
      Un consejo, ten cuidado con el blog, citar a Freud se está convirtiendo en algo subversivo.
      Un abrazo muy grande.

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  2. Perdona, me pudo el desaliento (como diría Légolas)

    En cuanto a la eficiencia anti-covid en los modelos nórdicos... ¿crees que el aporte regular de vitamina D en esas poblaciones habría también contribuído en algo? Algo se dice por ahí acerca de ello…

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    1. Sobre la vitamina D. Se ha publicado como si fuera una evidencia que la falta de vitamina D está relacionada con el COVID. En algún medio se publicaba que según un estudio, del Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Endocrine Society, el 82,2% de los pacientes contagiados de la covid-19 tenían deficiencia en vitamina D. La información siendo cierta es incompleta, más o menos, el déficit en vitamina D en la población española es del 80%. En los enfermos de COVID la proporción es la misma que en la población en general; sobre un 80% tienen deficiencia y un 20% no. No parece que la falta de vitamina D explique mucho en esto del COVID.
      Espero haber contestado la pregunta. Si hay otra información yo la desconozco.
      Un abrazo

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