radiografía de una epidemia: carta de un náufrago


Me dicen que he venido a realizar no se qué fin social; pero yo siento que yo, lo mismo que cada uno de mis hermanos, he venido a realizarme, a vivir. 
Unamuno

 He estado esperando un año para poder escribir las líneas que siguen. En mayo del año pasado el Gobierno de España (me) nos concedió la libertad vigilada. Tras un secuestro de tres meses (esa ocurrencia llamada confinamiento) hemos paseado durante un tiempo sin mascarillas por las calles, compartido el transporte público con desconocidos, viajado a otras comunidades o al extranjero compartiendo aire, virus y bacterias.

 Al principio salimos a la calle con temor, con recelo. Poco a poco, las terrazas se llenaron de convivientes y no-convivientes. Los jóvenes volvieron a ser jóvenes y comenzaron a explorar los límites de la “nueva realidad”. ¿Qué podía ocurrir si se generalizaban los encuentros y las fiestas entre los adolescentes? ¿Qué impacto tendría el “libertinaje” de nuestra juventud en la salud de los mayores?


 Escribo desde la realidad en la que vivo sin pretender sacar leyes generales de lo ocurrido en Madrid durante el último año. De las diferentes alternativas que podía tomar como medida de la epidemia y de lo ocurrido he optado por tomar “el exceso de mortalidad por todas las causas”. Primero, porque considero que una pandemia, para no ser un invento, tiene que reflejarse en la mortalidad. Segundo, el exceso de mortalidad sobre la mortalidad esperada permite examinar el impacto de la pandemia no sólo por las muertes por COVID-19, sino también por las muertes que se pueden producir como resultado de las decisiones humanas (o inhumanas). Tercero, en el mundo cada gobierno ha medido las víctimas de la pandemia a su manera con lo que comparar lo sucedido en diferentes países tomando los datos de “muertos por COVID” es imposible. Cuarto, los datos sobre mortalidad son controlables. Basta con ir al tanatorio y preguntar a alguno de los trabajadores para saber de primera mano si en plena "ola" hay salas vacías o un exceso de trabajo sobre el habitual. En dos ocasiones he podido comprobar sin intermediarios la falsedad del fin del mundo. 

Por último, hago operativa la medida elegida de la epidemia: el “exceso de mortalidad” mide la diferencia de mortalidad entre el período actual (2020-2021) con una media anterior (2015-2019). Supongamos que la media de fallecimientos (2015-2019) para la semana 20 del año es de 3 fallecidos; si para la misma semana de 2020 tenemos 6 personas fallecidas tendremos un exceso de mortalidad de 3 fallecidos. Valores negativos en el “exceso de mortalidad” en 2020/21 indicarían  menos fallecidos que la media de los cinco años anteriores. Valores positivos indicarían lo contrario.

 Por la naturaleza de este blog me voy a permitir la realización de un experimento: no voy a dar la referencia o fuente de ninguno de los datos que van a aparecer a continuación. La información recogida es cierta porque lo digo yo. Como parte del experimento trataré de no dar opiniones. Si alguien maneja otros datos le invito a compartirlos y, en este caso, a dar las fuentes.

España

 A mediados de marzo  de 2020 comenzaba el confinamiento y en esa primavera España sufrió el pico más alto de exceso de mortalidad de toda Europa con un aumento del 143% sobre la esperada durante la semana que finalizaba el 3 de abril, seguida del Reino Unido con un 102% (semana del 17 de abril) y de Bélgica con el 97%.

 Entre las ciudades europeas Madrid y Barcelona tuvieron la tasa de exceso de mortalidad semanal más alta con un 453% y un 266% respectivamente, seguidas de Londres con 228%. Un record todavía no superado por ninguna otra ciudad europea hasta la actualidad, incluyendo las ciudades a las que llegó la epidemia en otoño de 2020 como Sofía o Varsovia.

Exceso de mortalidad en Europa 2020 por orden de desastre:



 

 El caso de España por edades se sintetiza de la siguiente manera:

 Los mayores aumentos acumulados de defunciones en las primeras 21 semanas del año 2020 se dieron entre los mayores de 90 años (con 12.842 fallecimientos más, un 27,2% más que en el mismo periodo de 2019). Por su parte, en las edades inferiores a 54 años apenas hay diferencias respecto a las defunciones en las mismas semanas de 2019.

 Madrid

 En mayo de 2020, mes en el que comenzó la libertad condicional, Madrid se encuentra  a la cabeza de todos los records de Europa en cuanto a exceso de mortalidad. El patrón de la epidemia durante 2020 es similar a otras ciudades europeas y como parte de este experimento invito a encontrar la segunda, tercera o cuarta ola en los siguientes gráficos:




 
Para comprender mejor los records negativos de la capital de España se hace necesario entrar en más detalle sobre éstos. Ya hemos visto que la mortalidad no ha sido homogénea por edades pero este dato es insuficiente para entender más a fondo lo ocurrido.
 
En la Comunidad de Madrid la mortalidad se ha ensañado especialmente con las personas en situación de dependencia que en ese momento tuvieron la mala fortuna de estar viviendo en residencias que se convirtieron en campos de exterminio. 


No tengo ningún dato, aunque es posible que exista, que vincule esta altísima mortalidad en las residencias con la presencia de jóvenes haciendo botellón, pseudo-terapeutas o negacionistas dentro de ellas.

gráficas correspondientes a Madrid:



Comparativa de fallecimientos en residencias y fuera de residencias para una misma población:

Datos totales exceso de mortalidad en personas dependientes. Observar marzo y abril. 


  Un año: 11 de mayo de 2020 - 11 de mayo de 2021

 Ya hemos visto los picos de mortalidad de marzo y abril. Para el 11 de mayo de 2020 estos eran (y son) los datos sobre lo sucedido en  las semanas previas en la Comunidad de Madrid:

 Entre las semanas 13 y 14 (en dos semanas) se contabilizaban en la Comunidad de Madrid varios días con más de 500 muertes en exceso. El día con mayor número de defunciones fue el viernes 27 de marzo con 702 personas fallecidas lo que suponía un exceso de mortalidad por todas las causas de 553 personas en un solo día. Para el periodo del 10 de marzo hasta el 8 de mayo el exceso de mortalidad observado es del 220% que se corresponde con un exceso de mortalidad de 13.785 muertes no esperadas en sólo dos meses.

 Para el periodo que va desde el 11 de mayo de 2020 hasta el 10 de mayo de 2021, un año sin confinamiento, los números son los siguientes:



  En este intervalo temporal, 12 meses, la mortalidad ha sido un 2,5% superior a la media esperada con un exceso  de 1066 fallecimientos en 365 días.

 Como final del experimento, y si se dan estos datos como ciertos, invito a que se explique qué indica que  en Madrid nos encontramos en la actualidad amenazados por alguna epidemia (no provocada por las restricciones).




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