una introducción a una HISTORIA DE LA PSICOTERAPIA


Cada vez  más mentiras irán ocultando 
la verdad
Pedro Duque 

Algo ocurre con la actual regulación de las pseudo-terapias en España. 

Es evidente que todos los psicólogos clínicos-sanitarios (psicoterapeutas) estamos en contra de las pseudo-terapias, es decir, de hacer pasar por tratamientos psicológicos prácticas ajenas a la psicoterapia. Como es evidente que es poco ético aprovecharse del título de psicología para hacer otras cosas como el Reiki. Si alguien busca una psicoterapia no está pidiendo Reiki.

En todo caso los psicólogos ya contamos con un código deontológico que recoge la obligación de ser honestos y sinceros con nuestros  clientes. Esto al margen de cualquier regulación sobre las pseudo-terapias.

Dejando ésto claro, dese el inicio la actual persecución a las “pseudo-terapias” por parte de ministras de sanidad junto al Ministerio de la Verdad es extraña.

La lista oficial sobre pseudo-terapias es de risa o para echarse a llorar, depende de la hora del día. Esta lista incluye prácticas como la astrología o los cuencos tibetanos que no son ni terapias ni pseudo-terapias o el pilates; desconozco el sustento teórico o “científico” de esta lista.

Desconozco de donde viene este esfuerzo por crear un clima de opinión en contra de la medicina tradicional y la psicoterapia. Se habla de miles de muertos debidos a las pseudo-terapias, y digo se habla pues no hay ningún estudio que sostenga este tipo de afirmaciones. Tampoco se sabe si estas miles de personas se han muerto en la consulta de un terapeuta formado en Análisis Transaccional, escuchando un cuenco tibetano o leyendo el horóscopo.

Lo que si que existen son estudios que demuestran la utilidad de integrar las medicinas complementarias en los sistemas nacionales de salud.

El estudio de Kooreman, P. y Baars, W. (2011) pone de manifiesto que los médicos generalistas formados en medicina complementaria y alternativa registran tasas de mortalidad más bajas, menos ingresos hospitalarios de sus pacientes y una menor prescripción de medicamentos. 

Otro estudio publicado (2014) de los mismos autores comparó los costes de atención médica y las tasas de mortalidad de pacientes holandeses con un médico general convencional con pacientes con un médico de cabecera formado en medicina complementaria y alternativa. La conclusión del estudio es que aunque los pacientes de ambos grupos viven más o menos lo mismo, es más económica la atención de los médicos con formación en medicinas complementarias. Intuyo que aunque los pacientes de los dos grupos viven lo mismo, unos están polimedicados y los  otros no.

No pretendo convencer a ninguno de los “escépticos” y sociedades de éstos que en nombre de  la “ciencia” defienden la actual campaña en contra las “pseudo-ciencias”. Sólo poner de manifiesto que en este caso su “ciencia” choca contra la realidad. Que su “ciencia” es fe y religión institucionalizada. Sus mandamientos:

Primer mandamiento: ciencia es lo que yo digo que es ciencia.

Segundo mandamiento: si la realidad desmiente mi ciencia, entonces la realidad está equivocada.

Tercer mandamiento: siempre tengo razón, pues soy el más chulo.


Sobre la psicoterapia institucionalizada, los “pseudoterapeutas” y los sospechosos de serlo

Veamos. La asociación de psicoterapeutas más importante de España, la Federación de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP) se ha pronunciado abiertamente en contra las pseudo-terapias. Sin embargo, la FEAP agrupa a psicoterapeutas y sociedades que según el listado del ministerio de sanidad  practican pseudo-terapias como la bioenergética o el Análisis Transaccional. Sólo hay que mirar las secciones profesionales que forman la FEAP.

A su vez la FEAP es miembro de la Asociación Europea de Psicoterapia (European Association for Psychotherapy, EAP), la asociación más importante de psicoterapia en Europa formada por muchas de las organizaciones europeas más importantes de psicoterapeutas.

Sobre la psicoterapia la FEAP dice lo siguiente:

La RELACIÓN CON EL PSICOTERAPEUTA es un elemento crucial en la terapia. El psicoterapeuta ofrece un entorno confidencial y privado en el que se pueden explorar y resolver las dificultades. La investigación teórica y empírica actual confirma la importancia de la relación terapéutica como factor crítico que influye en el resultado exitoso de la psicoterapia.

La psicoterapia también se ha beneficiado de los nuevos desarrollos en la afiliación y los hallazgos de la CIENCIA NEURO AFECTIVA Y COGNITIVA. Los psicoterapeutas han sido de gran ayuda en estos nuevos campos emergentes. La psicoterapia es esencialmente una terapia de conversación, pero los psicoterapeutas pueden usar una variedad de métodos que incluyen arte, música, drama y movimiento.

Por otra parte, ya hace un año que el Colegio de la Psicología de Madrid (por ahora lo llamaré COP) y la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP) firmaron un convenio de colaboración con el objeto de desarrollar “actuaciones encaminadas a potenciar la formación de sus asociados, la realización de actividades de investigación, así como la celebración de seminarios, cursos y conferencias sobre temas de interés común.”.

Pues bien, el nacimiento de la SEMPyP tiene sus origen en la llegada a España  de la obra de Kesselman, un psicoanalista.

Para ir rematando esta introducción, en el COP es habitual encontrarse como ponentes en las sesiones dedicadas a la psicología clínica a psicoterapeutas que desarrollan su labor dentro del marco teórico del psicoanálisis (y variantes) o del Análisis Transaccional (éste incluido dentro de la lista de pseudo-terapias).

Por tanto, es normal que el listado de pseudo-terapias oficial haya generado malestar entre muchos psicoterapeutas. No tiene ni pies ni cabeza. 

A día de hoy, no hay una definición pública por parte de la administración de lo que opina que es ciencia, de lo que es psicoterapia y ni siquiera existe una justificación al hecho de considerar a la psicoterapia como una ciencia a secas.

Que la psicoterapia es una ciencia a secas, no deja de ser una novedad. También un indicador del grado de ignorancia que sobre la cuestión tienen la administración y “escépticos”. Hasta la actualidad, y voy a citar a Mira y López, se parecía más a una artesanía que a una ciencia:

Otro territorio -de mayor proyección todavía- en el que se está operando la síntesis Ciencia-Arte es el de la psicología y, en especial, de la Psicoterapia: Un psicoterapeuta es tanto un hombre de ciencia como un hombre de Arte; su tarea de esculpir -sobre la tambaleante y quebradiza individualidad que demanda su auxilio- una nueva, recta y eficiente personalidad, requiere por igual el uso de las más severas técnicas de exploración y diagnóstico científico y de las más imprevisibles -y en ocasiones ficticias- habilidades de trato personal, en el que la gracia, la empatía, la pantomima, la empatía y otras cualidades artísticas determinan el éxito de la obra emprendida.

Párrafo en el que se muestra, además, para quién quiera verlo, que los dos pilares de la psicoterapia en Occidente hasta los años 60 del siglo pasado fueron: Freud y los test. El arte y la ciencia. 

Los hasta ahora

Hasta ahora, el COP garantizaba la formación de sus colegiados: título universitario, máster o PIR, formación continuada, horas de entrenamiento, etc. Por otra parte, la administración  hacía lo mismo, garantizar la capacitación profesional de los psicólogos sanitarios.

Hasta ahora, si un psicólogo cognitivo-conductual (“científico”) tenía su gabinete vacío, mientras la terapeuta de Gestalt del despacho de al lado tenía la consulta llena o espabilaba o cerraba la consulta.

Hasta ahora, una vez garantizada la formación de los psicólogos sanitarios colegiados, el cliente elegía de forma libre a su psicoterapeuta. No era la administración la que decidía quienes son los buenos psicoterapeutas, los “científicos”, y los malos psicoterapeutas.

Hasta ahora, han convivido las diversas escuelas de psicoterapia, tanto las que vienen de Freud como las que vienen del la formulación de las leyes que regulan el aprendizaje: Pavlov y Watson, como las que integran las dos escuelas anteriores.

Motivos de esto:

La crisis de la psicología conductista (Watson) en los años 50 del siglo pasado, de la que ya hablé. Que es la crisis de la psicología experimental y académica.

Que ninguna psicoterapia se ha demostrado de forma significativa y consistente superior a las demás, particularmente a largo plazo. 

Para Pinillos, considerado el fundador de la psicología científica en España, esta convivencia de modelos es la muestra de que la psicología es una ciencia madura.

Pero para otros mostraba la falsedad de todos los modelos en psicoterapia, sin negar que todos tenían algo de útil. Célebre es la frase de Golfried (1982) sobre la utilidad de las escuelas en psicoterapia:

Si no estuviéramos afiliados a algún modelo, cómo podríamos seleccionar
Los congresos a los que asistir y a las revistas a las que suscribirse.

La realidad es que muchos de los psicólogos clínicos y sanitarios no pertenecemos a ninguna escuela. Muchos ejercemos dentro de un enfoque integrador, por decirlo así, recogiendo lo mejor de cada casa y sabiendo lo qué se está haciendo.

La integración en psicoterapia comenzó como un intento de descubrir cuáles son los factores terapéuticos comunes de las diferentes escuelas ya que con practicas distintas se obtienen los mismos resultados.

La integración en psicoterapia, en todo caso no ha sido algo artificial. Hay prácticas comunes compartidas por diversas escuelas, pero renombradas de forma diferente. Un ejemplo son las terapias narrativas tan de moda ahora con su acento en el relato. Práctica que ya se encuentra en Kesselman o en Luis Cencillo (reorganización categoríal). 

También existen consensos entre las diversas escuelas de psicoterapia como: primero cuidar y después curar.

El análisis funcional, propio de las terapias cognitivo-conductuales: identificar los antecedentes y consecuencias de la conducta o identificar los estímulos que influyen en el paciente también es utilizado por terapeutas de otras corrientes.

Bandura abrió un campo de diálogo entre las teorías del aprendizaje y el psicoanálisis.

También los psicólogos cognitivos-conductuales tienen que trabajar las resistencias de los pacientes. Se encuentran con pacientes que no cumplen con las tareas asignadas, los hay que mienten y todo esto hay que afrontarlo y trabajarlo junto al propio paciente, etc.

Hasta ahora, esta era la situación de forma general, crisis de la psicología experimental-académica y la psicoterapia, bien, a su aire.

Una cronología

La regulación de las pseudo-terapias ha causado temor entre muchas psicoterapeutas. Se habló en un principio de incluir al psicoanálisis en el listado de pseudo-terapias, al final parece que no; aunque no sabemos por qué el psicoanálisis resulta que es científico, mientras que la bioenergética, la Gestalt o el Análisis Transaccional no lo son.

Este temor, también indignación, la recogió en enero de este año el Consejo General de la Psicología que puso voz a la psicoterapia:

Hay que señalar que en el ámbito de las terapias psicológicas debe actualizarse lo que se considera fundamentado en evidencia científica, ya que algunas de las que pueden ser consideradas pseudoterapias pueden suponer beneficios contrastados para la salud de los pacientes, cuando son utilizadas correctamente por profesionales psicólogos en el marco de una adecuada relación terapeuta-paciente.

Esto que ha sido motivo de polémica, no daba para tal controversia. Ahora que se habla tanto de “consenso científico” para lo que interesa, el texto del Consejo General recoge el “consenso científico” inernacional sobre psicoterapia. Recordemos lo dicho por la EAP:

La investigación teórica y empírica actual confirma la importancia de la relación terapéutica como factor crítico que influye en el resultado exitoso de la psicoterapia

La psicoterapia es esencialmente una terapia de conversación, pero los psicoterapeutas pueden usar una variedad de métodos que incluyen arte, música, drama y movimiento. (por tanto, pude incluir el uso de cuencos tibetanos)

Ese mismo mes (enero de 2019) Sanidad abría una consulta para que los ciudadanos opinaran sobre las pseudo-terapias. Consulta de la que nadie se enteró. En fin, un ejemplo de transparencia e interés por la opinión de la ciudadanía. Tampoco se sabe qué ha hecho el ministerio de sanidad con los resultados de ésta, para qué ha servido o cuál era el propósito real de preguntar a la ciudadanía sin que ésta se enterara.

Gracias al Heraldo de Aragón nos pudimos enterar (tarde) muchas psicoterapeutas de la existencia de esta consulta. 

Horas antes de finalizar el plazo para el envío de opiniones empezó a circular una carta redactada por psicoterapeutas en contra de lo que se conocía sobre la regulación de las pseudo-terapias, carta hecha a toda prisa y difundida por redes.

Carta que fue firmada y enviada individualmente, me da a mí que por “demasiadas” psicoterapeutas,  carta que todavía no ha recibido respuesta oficial alguna. 

Otros disidentes, entre ellos yo, que no estábamos de acuerdo con este escrito por la forma, no por el contenido, enviamos nuestra opinión en un texto propio. No creo que haya que explicar nada, ni justificar nuestra práctica que es lo que se hacía en la carta. Son ellos los que tienen que explicar.

La campaña contra las pseudo-ciencias y las medidas que se han ido tomando van, no sólo contra el sentido común, muestran una ignorancia absoluta sobre qué es la psicoterapia.  

La respuesta a esta carta firmada por (miles? de psicoterapeutas) llegó via prensa: El País y El Periódico.

Un día antes de que finalizara el plazo de la consulta, se arrancaba El País con un titular que no era noticia sino juicio de valor: “la controversia sobre las pseudo-terapias divide a los psicólogos”.

Se ofrecía como noticia que más de 1300 titulados en psicología habían firmado una carta en contra del Consejo General de la Psicología. Psicólogos que mostraban su preocupación por las críticas del Consejo al Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias presentado por Sanidad y “Verdad”.

Aclarando, era un juicio de valor puesto que no hay división entre los psicólogos sobre las pseudo-terapias.

Además, la carta de los 1300 psicólogos y promovida por una asociación de psicólogos que no conoce nadie está firmada por personas que se presentan como psicólogos titulados. Yo procuro no opinar sobre otros campos de la psicología que no son el mío (psicología del trabajo, psicofísica, psicología social, etc), por tanto desconozco el motivo por el que un minúsculo grupo de psicólogos titulados (que en España hay decenas de miles), no psicoterapeutas o psicólogos clínicos o sanitarios, tiene el valor de opinar sobre lo que no conoce: la psicoterapia.

También desconozco el motivo de dar voz a esta asociación desconocida y no dar voz al Consejo General de la Psicología. Si había dudas, lo normal es preguntar, lo anormal es intoxicar con 1300 firmas dando a entender que el Consejo General de la Psicología defiende la astrología.

El Periódico fue más lejos que El País. El ataque al Consejo se adornó con un fragmento de entrevista a uno de  los promotores de la carta de los 1300 que alertaba del peligro de las técnicas no avaladas por la “ciencia”. Yo estoy esperando que alguien haga público el número de muertes ocurridas sobre un diván.

Sobre los 1300, puede ser que esta carta sea una manifestación más del efecto Dunning-Krugger:

Sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. (Wikipedia)

También puede ser que no sea un problema de ineptitud, sino motivada por el perpetuo desencuentro, o tensión que decía Caparrós, de la psicoterapia con la psicología experimental y académica. Pues aunque la psicología experimental es importante para la psicoterapia, no es la única fuente ni la más importante de la que bebe la psicoterapia. El motivo es claro:

La Psicología moderna, cuanto más científica desea ser, más necesita aislarse de la situación real para tener el control de todos los elementos, de todos los mecanismos, más en la vida hay situaciones de emergencia que escapan al control del laboratorio. (Mira y López)

La primera fuente de conocimiento de la psicoterapia son los pacientes. Otras fuentes de saber son la vida misma, otras son ciencias como la etología, el conocimiento del cerebro, la psicopatología (eliminada de los diagnósticos actuales), la psicología evolutiva, la antropología, la cibernética, la teoría de sistemas, etc. Y posiblemente incorpore los actuales descubrimientos sobre la flora intestinal y su relación con la salud mental, etc.

No descarto otros motivos para la elaboración de esta carta por gente con título de psicología, como la posible reivindicación de una psicología de espinillas frente a la psicología madura de la que hablaba Pinillos.

Punto y aparte

El tema es grave. Hasta ahora, los “expertos” expresaban su opinión y la ciudadanía, en principio, decidía, o al menos lo parecía, si se hacía caso o no se hacía caso a los “expertos”.

Ahora el criterio del “experto” se impone por el "bien" de la “ciudadanía”. No parece casual que este paso más a una sociedad más totalitaria comience con algo tan sensible como la salud. ¿Quién se puede oponer a que se persiga a los charlatanes? 

La cuestión es dónde están los mayores charlates.

Con este resumen de la actualidad “psicoterapéutica” comienzo lo que va a ser una pequeña serie de publicaciones dedicada a la historia de la psicoterapia: a los desencuentros entre la psicología experimental-académica y la psicoterapia.

También abordaré este intento de podar la psicoterapia reduciéndola al uso de técnicas "efectivas" o al uso único de psicofármacos en nombre de la"ciencia".

Que muchos psicoterapeutas no estarán de acuerdo con esta presentación de los hechos es seguro. Pero una cosa es la discrepancia dentro de una comunidad ¿científica?, y otra es la imposición de un modelo de sociedad que es lo que pretende Verdad y Salud en nombre de la "ciencia".


Extra (una definición):


Psicoterapia (psychotherapy) s. cualquier servicio psicológico que ofrece un profesional capacitado que utiliza principalmente formas de comunicación e interacción para evaluar, diagnosticar y tratar las reacciones emocionales, las formas de pensamiento y los patrones de comportamiento disfuncionales de un individuo, una familia (véase terapia familiar) o grupo (véase psicoterapia de grupo). Hay muchos tipos de psicoterapia, pero en general corresponden a cuatro principales categorías: psicodinámica (p.ej.,psicoanálisis; terapia centrada en el cliente), cognitivo-conductual (véase terapia conductual; terapia cognitivo-conductual, terapia cognitiva), humanista (p.ej., psicoterapia existencial) y psicoterapia integrativa. El psicoterapeuta es un individuo que ha recibido una formación y una licencia profesional (en Estados Unidos por medio de un consejo estatal) para tratar por medios psicológicos los trastornos mentales, emocionales y conductuales. Puede ser un psicólogo clínico (véase psicología clínica), un psiquatra, un asesor psicológico (véase asesoría psicológica), un trabajador social o una enfermera psiquiátrica. También llamada terapia; terapia hablada. 
APA: Diccionario Conciso de Psicología. Editorial El Manual Moderno. Colombia. 2009

APA: American Psychological Association

Bibliografía no básica

Comentarios

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  3. Es obvio dónde se encuentran los mayores charlatanes. Por profesión, por difusión y, me temo también que, por ambición, fruición y adicción. :'(

    Mucho lío por aquí, pero te sigo siguiendo. Abrazos

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  4. Un saludo Paco, gracias por andar por aquí, se que estás muy ocupado, así que agradecimiento doble

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