la ciencia y sus circunstancias


si mi educación protestante no hubiera despertado en mi la atención que debo prestar a mi vecino, y si mis dos abuelos no hubieran despertado mi sentido del deber. Durante la guerra, ambos hicieron lo que tenían que hacer, bajo su propio riesgo. Estos son mis fundamentos.

 Irène Frachon

 

Esta semana  diversos medios han informado acerca de la sentencia de un tribunal francés referente al medicamento mediator comercializado por la farmacéutica Servier. Terminando, al menos parece, una historia que ha durado décadas.

La comercialización de la mercancía comenzó, allá por los años setenta, siendo mediator un fármaco indicado para personas con diabetes tipo 2 y sobrepeso. Con el tiempo la farmacéutica amplió el negocio encontrando miles de nuevos consumidores del fármaco, personas sanas. Con una buena campaña de promoción el fármaco pasó a ser popular como un producto eficaz para perder peso. Esta ampliación de negocio fue posible gracias a uno de los componentes de esta mercancía, un supresor del apetito: anfetamina. 

En 1995 ya se tenía suficiente evidencia sobre los graves daños provocados por esta mercancía (graves valvulopatías e hipertensión arterial pulmonar) como para   poner el fármaco en cuarentena o bajo confinamiento, sin embargo se seguirá comercializando en Francia hasta el año 2009. Momento en el que todavía cientos de miles de personas lo consumían bajo prescripción médica.

La sentencia recoge que “los laboratorios Servier tenían información suficiente para tomar conciencia de los riesgos fatales que corrían los pacientes” pero que “mantuvieron la comercialización contra viento y marea.... sin tener en cuenta la seguridad del paciente y sus consecuencias”.. “un fraude de magnitud considerable, del que fueron víctimas miles de pacientes”. Durante años la farmacéutica comercializó su mercancía engañando a sus consumidores; con la oportuna dejadez de la agencia del medicamento francesa.

La justicia francesa ha considerado a la farmacéutica responsable de miles de muertes producidas por su droga al mismo tiempo que condena a la agencia del medicamento francesa (ANSM) al pago de 303.000 euros de multa por su responsabilidad en las muertes y los daños causados por este medicamento.

Esta sentencia es otra buena oportunidad para acercarse al contexto en el que se desarrolla la ciencia, que es la única forma de comprender cómo  un veneno, con evidencia de que lo era, se haya comercializado durante años bajo prescripción médica, sin que la agencia del medicamento francesa ni nadie  hiciera nada.

La agencia reguladora del medicamento

La agencia reguladora francesa se limitó durante años a cumplir el papel de relaciones públicas de la farmacéutica. En 1986  aparece una de los primeros avisos sobre mediator en la revista Prescrire. Ante la pregunta: ¿Está bien probada la evaluación  de mediator  como anti-diabético?, la respuesta de la revista es: NO.

Sin embargo, la agencia reguladora del medicamento siguió con la promoción de esta droga. En 2005 Prescrire replica al Director General de Medicamentos que  se dedicaba a "tranquilizarnos y a "informarnos" asegurando que el riesgo de hipertensión  arterial pulmonar por el consumo de  mediator era muy bajo. Prescrire señala que el Director de la agencia reguladora omitía la referencia al riesgo de daño cardiaco relacionado con mediator. La revista también se preguntaba por el papel de los organismos públicos cuando “dejan a la población expuesta a los riesgos comprobados de una droga que no aporta ningún avance terapéutico”.

Las sociedades médicas y científicas

Las sociedades médicas y científicas, no sólo no hicieron nada, sino que abandonaron a los médicos que iban destapando el escándalo. Formaron parte del aparato de promoción del fármaco al mismo tiempo que el colectivo médico se convertía en el distribuidor de una droga legalizada (anfetamina) por via sanitaria. La ciencia es la ciencia, lo que afirman las farmacéuticas es ciencia y sus estudios palabra sagrada.

Sobre el papel desempeñado por la universidad, pública o privada, podemos decir lo mismo. 

Los representantes

El asunto Servier también  es revelador de una trama de relaciones sociales sin el cual este tipo de escándalos no serían posibles. Una red de relaciones personales  formada por gentes de la gran industria y  la clase política que votamos cada cuatro años. 

Jacques Servier Presidente del laboratorio fue galardonado en el año 2009 con la Gran Cruz de la Legión de Honor por Sarkozy; político que había sido  abogado de la farmacéutica antes de llegar a ser Presidente de la República.

La justicia

Este es el momento de hablar de la gran heroína que surgió de este desastre: la doctora Irène Frachon. Esta doctora ha sido la principal impulsora de la retirada de este medicamento. Atenta a la evidencia científica y sorda ante la propaganda de las farmacéuticas, con paciencia reunió las pruebas que demostraban los daños que causaba el medicamento. Algo que no hizo ninguna sociedad médica ni ninguna agencia de fármaco-vigilancia.

En 2010  Irène Frachon publica un libro con el título “Mediator 150mg: ¿cuántos muertos?” donde narra toda su labor de investigación y el duro camino que le tocó seguir hasta lograr la retirada del fármaco del mercado. Tras la publicación del libro la farmacéutica Servier demandó a la doctora por el subtítulo (¿cuántos muertos?) por considerarlo “una acusación grave, inexacta y denigrante”. Me imagino un hermoso racimo formado por los más afamados abogados junto a prestigiosos científicos defendiendo a la farmacéutica y el “consenso científico" ante el tribunal. La farmacéutica ganó el juicio siendo el libro  censurado desapareciendo "¿cuántos muertos?" de la portadaLa sentencia fue anulada posteriormente por el Tribunal de Apelación de Rennes en 2011. 

Aunque el libro y su autora sufrieron el  acoso de la farmacéutica, la publicación del libro propició el inicio de una investigación oficial que terminó acusando a la farmacéutica de haber ocultado premeditadamente información acerca de los riesgos del fármaco.

Este es el contexto en el que se desarrolla la ciencia. Una maraña de intereses donde sólo la tenacidad de una mujer valiente e independiente ha sido capaz de proteger a miles de vidas. Sospecho que sin el esfuerzo, muy a contra-corriente, de esta doctora la droga mediator continuaría  comercializándose avalado por sociedades científicas, médicas y organismos reguladores.

Prescrire

El caso de mediator debería de servir como enseñanza a la hora de cribar fuentes cuando se trata de buscar información sobre medicamentos. Junto a la tozudez y honradez profesional de Irène Frachon que se enfrentó al mundo por sus pacientes hay que destacar el papel de la revista Prescrire en este asunto.

Prescrire es un poco el Pepito grillo de la prensa médica, sin financiación de la industria farmacéutica, financiada por sus suscriptores, como hemos visto, ya en 1986 ponía en duda la eficacia del fármaco. Con una contrastada trayectoria de fármaco-vigilancia real sigue siendo un referente médico aunque creo que pocos médicos la leen. 

Otras fuentes 

En español tenemos la suerte de contar con nogracias.org en asuntos sanitarios o, más sensible a los problemas causados por la agro-industria, el colectivo  ciencia dignaEn inglés es más que recomendable seguir lo que está publicando Peter Doshi sobre las actuales vacunas COVID. Otro personaje a seguir es Peter C. Gøtzsche del que se ha publicado recientemente una entretenida entrevista  que creo merece la pena leer como aperitivo a la próxima publicación de este blog.  No se trata de creer en la palabra de nadie sino de ampliar la información sin olvidar contrastarla. 

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