Continuamos
No conviene olvidar que si un fenómeno no ha podido reproducirse en el laboratorio en condiciones dadas, esto no quiere decir ya que sea fantástico. Pavlov. Hola de nuevo, ¿Hay alguien por ahí? No importa, sigo escribiendo... Hace unas semanas que llevo preparando unos temas y se ha complicado el asunto. Por un lado por la complejidad de éstos, otra razón es que cuando se va contra-corriente es necesario ser más auto-exigente con lo que se va a publicar, ya que es fácil acabar en el mismo cesto que la cienciología si no se tiene cuidado. No lo digo por el contenido del blog, sino por la asociación que están creando ministerios, ministro y ministras, escépticos y amantes del glifosato, entre criticar su “ciencia”, su “veterinaria”, y ser creyente en la Tierra plana. Ya está casi preparada para publicar una historia de la psicoterapia en occidente, incluido un capítulo dedicado al EMDR, aunque aún tardaré en colgar unas dos semanas...








Uff! Terreno complicado. Las empresas (grupos de presión), es cierto, se han hecho con las primeras planas de los periódicos, empezaron hace varias décadas con modulitos y faldones. Ahora despliegan sus mensajes (muchos de dudosos valor y relevancia) a toda plana en primera plana, compitiendo casi con la cabecera el periódico. Llegará el día, lo veremos, en que el diario cederá (sacrificará) puntualmente su cabecera por los ingresos por publicidad. ¿Y por qué? ¿No basta con llenar las páginas del diario con anuncios a página y doble página, robapáginas, columnas, faldones remitidos, noticias filtradas, colaboraciones, coerciones y barnices de opinión? Nop. La causa y la responsabilidad, pienso, es nuestra: del público, la audiencia, los lectores potenciales, las personas. Es obvio que la prensa necesita ingresos para soportar la, cada vez más precaria, labor de sus profesionales y los recursos de publicación y difusión. Mitad economía de la atención (leemos en modo titulares), mitad pescadilla del modelo de gratuidad (no queremos pagar por las cosas que nos podrían llegar gratis) a la mayoría nos da igual: siempre nos creemos al margen de esa manipulación cohercitiva (que recibimos por muchos otros medios, como clientes de esas marcas incluso) en la que sospechamos que “quizás mientan” pero no sabemos hasta qué punto nos manipulan y, sí, engañan. La prensa ha perdido a la audiencia fiel, creo, incluso la de esa aldea ideológica de irreductibles afines a cada contenido editorial. No hablemos ya de aquel hábito de ojear y hojear los diarios (o canales) de diferente sesgo para crearse una opinión crítica propia. Hace años hablaba con un periodista, ideológicamente formado frente a los coletazos del franquismo, quien, ante la perplejidad de la oferta política electoral(ista) confesaba el alivio de tener, si no convicción, al menos una irrenunciable base ideológica. La solución, leer, leer mucho, todo lo que nos dejen; “leer como comen las gallinas” que decía Tierno Galván. Aventurarse a intentar comprender y defender el criterio opuesto y ajeno: un buen pasatiempo de vacaciones para volver, de verdad, como nuevo. Disfruta también un buen verano. Y, si te apetece y –además– tienes hueco para una lectura ligera escrita con bisturí, te recomiendo este libro de Miriam González Durántez*: “Devuélveme el poder”. Abrazos fresquitos.
ResponderEliminarhttps://www.planetadelibros.com/libro-devuelveme-el-poder/302086
(*) Creadora/promotora de Inspiring Girls https://youtu.be/0e1ye0uTOWo
por aportar algo:
Eliminarhttps://youtu.be/k8vVEbCquMw
Gracias Paco, tomo nota de la lectura y volveré a leer el comentario, que seguro que se me escapa algo.
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